¿Quién le llenó su copa en la soledad?
Noviembre 21, 2009
La soledad. Espesa tarde de primavera. La lluvia se hace esperar. El calor, el silencio del no-viento. En el aire los versos grumosos de un Zitarrosa inspirado y comprometido le cantan al pueblo. Ahora un valsecito. Vaya uno a saber de qué está hablando este oriental, pero qué lindo que canta. Su pensamiento y su identidad a horcajadas de palabras-pueblo. En su guitarra resuenan voces, mis voces, de tantos años caminando.
De nuevo soledad. Lisa, llana, perfumada. Una soledad reluciente en la que me miro y me refleja como el piso de los centros comerciales. Me asusto. En la pared el afiche del Che Guevara comienza a despegarse, la cinta está vieja, tal vez cansada. Tantos años pasarán sosteniendo ideas contra una pared sin pintura. El descascaramiento de las ideas, las telas de arañas en las esquinas de los argumentos y el plumero que no llega. Al otro lado la máquina de encerar ideologías y ese olorcito a pinoluz con el que está tan de moda aromatizar las lecturas de la realidad.
La hoja blanca me mira y se ríe, como se ríe la tarde gris, abrumadora, maloliente. La soledad se avecina con su guadaña de flores para dejarme tendido en la cama, sin capacidad de respirar, con un helecho creciendo entre mis grietas. La voz de Zitarrosa atraviesa ahora el aire cada vez más sólido, como un gran rompehielos. Esgrime en su música las palabras filosas de don Atahualpa: “de poco sirve un paisano sin caballo y en Montiel”.
elnico (más todas las voces que en él resuenan)
¿Quién le llenó su copa en la soledad?
La soledad. Espesa tarde de primavera. La lluvia se hace esperar. El calor, el silencio del no-viento. En el aire los versos grumosos de un Zitarrosa inspirado y comprometido le cantan al pueblo. Ahora un valsecito. Vaya uno a saber de qué está hablando este oriental, pero qué lindo que canta. Su pensamiento y su identidad a horcajadas de palabras-pueblo. En su guitarra resuenan voces, mis voces, de tantos años caminando.
De nuevo soledad. Lisa, llana, perfumada. Una soledad reluciente en la que me miro y me refleja como el piso de los centros comerciales. Me asusto. En la pared el afiche del Che Guevara comienza a despegarse, la cinta está vieja, tal vez cansada. Tantos años pasarán sosteniendo ideas contra una pared sin pintura. El descascaramiento de las ideas, las telas de arañas en las esquinas de los argumentos y el plumero que no llega. Al otro lado la máquina de encerar ideologías y ese olorcito a pinoluz con el que está tan de moda aromatizar las lecturas de la realidad.
La hoja blanca me mira y se ríe, como se ríe la tarde gris, abrumadora, maloliente. La soledad se avecina con su guadaña de flores para dejarme tendido en la cama, sin capacidad de respirar, con un helecho creciendo entre mis grietas. La voz de Zitarrosa atraviesa ahora el aire cada vez más sólido, como un gran rompehielos. Esgrime en su música las palabras filosas de don Atahualpa: “de poco sirve un paisano sin caballo y en Montiel”.
elnico (más todas las voces que en él resuenan)
una defensa de la antropofagia argentina
Noviembre 13, 2009

Esta bestia consume cuerpos. Esta bestia sin alma y con zaña se alimenta de cuerpos. Son los niños, los adolescentes, los adultos, los ancianos, pobres, chorros, inmigrantes, pungas, empresarios, ingenieros. Todos ellos cuerpos. Simples cuerpos lanzados al vacío, cuerpos desnudos que corren como bestias intrépidas, salvajes, malolientes, por el yerto desierto de hierro. Cuerpos que atacan y se defienden. Cuerpos que agreden, que terminan con tu vida, con la mia, con la de mi familia. Usted, yo, nosotros, aquel otro, todos podemos ser sus víctimas. Señor, señora, puto, vos también, lean esta nota, les va a servir, todos podemos padecer el síndrome que ataca a las sociedades argentinas. Todos podemos ser víctimas, hora de un pibechorro, hora de una bomba molotov. La historia nos atormenta, nos está molestando, vamos a quitarla del medio, vamos a olvidarla ¿o acaso está mal ganar plata en la Argentina? Por supuesto que no, señora, si nos desvivimos para que a usted le brillen las halajas, y pueda tomar una opinión, lo mismo que toma una copa de cristal. Por eso, señor, escuche, a usted le pueden robar igual que a mi, por supuesto que no le robarán lo que me robarán a mi, porque lo que yo tengo es mío, y lo he hecho trabajando, y es más, he ganado mucha plata trabajando, y mi trabajo siempre ha sido respetando la paz, la igualdad, el derecho de todos, siempre en contra de las injusticias ¿o acaso está mal ganar plata en este país? Yo hablo de la palabra Paz y el que mata debe morir. Usted no sabe de eso, porque usted ha hecho de la muerte un culto. Mejor dicho, usted ha hecho de la muerte un culo, y en algunos casos ha hecho de los culos muerte…
¿No es que todos somos iguales ante la ley? Pues si, todos somos iguales ante la ley que dice que todos no somos iguales ante la ley, por lo tanto todos podemos no ser iguales. ¿Y de qué depende? ¿iguales a qué? o ¿a quién? Los derechos humanos, los derechos humanos son la vida, ¿qué derecho más humano que la vida? ¡Que humano más derecho!
La defensa de la antropofagia en boca de los gordinflones televisivos aplica una vuelta más a la manivela de la máquina trituradora de carne, falta aún otra mano, la mano de la represión estatal, la pulseada está teniendo lugar, si la balanza se tuerce por el lado de la maquinita, muchos cuerpos más van a caer, como un dominó dentro del embudo para ser aplastados sus cráneos, seccionados sus bracitos, desangradas sus venas en fuentones populares y triturada su carne para servir de relleno a la empanada o a los chorizos que con tanta finura degustan en su honrada mesa ¿o es que acaso está mal comer carne humana en la argentina?
elnico
una fiesta multimediatica, no a los monopolios de la palabra
Octubre 7, 2009

La Varbarie
Septiembre 30, 2009

¿Qué va a hacer?
Septiembre 17, 2009
¿Qué va a hacer Doña Serpiente
cuando vea de repente
que el árbol que ha cortado
reproduce simiente?
¿Cuando la rama talada
crezca de nuevo hacia el cielo?
¿Cuando el ala mutilada
vuelva a remontar el vuelo?
¿cuando se nos vuelva canto
el llanto y el desconsuelo?
¿Qué va a hacer Doña Serpiente
cuando a fuerza de pelearlo
todo sea diferente?
HOMENAJE DE LA U.E.S.
A LOS SECUNDARIOS
DETENIDOS – DESAPARECIDOS
¿Ley de medios o ley de fines?
Septiembre 17, 2009


Anormalías
Septiembre 17, 2009
Dejar crecer las uñas de lo cotidiano
que de tanto cotizar normalidad,
de tanto raspar los bordesbordes,
atrofian las garras de aquellas aves
que nos enseñan a cazar.
ngr. 23/08/09
La Entre Ríos que Urquiza soñó
Septiembre 5, 2009
Triste condena para un pueblo y sus tierras. Su fuente de riquezas es su destrucción, sus héroes se vuelven héroes por defender aquellos que los aniquila, y en ese ejercicio incesante de la autoeliminación obtienen dinero para administar mas o menos dignamente lo poco que de vida les queda a sus vidas ya robadas, ya empeñadas, ya sufridas y extirpadas. Una provincia zoombie que se tambalea desde una orilla a la otra, pidiendo a gritos insertarse en el mercado esclavista mundial. Esa especie de película de terror ya vista, y archireconocida, en la que advertimos con facilidad el cierre y las costuras de los trajes de los monstruos. Películas en las que sabemos de memoria el texto de los diálogos que componen la trama. Conocemos de sobra a cada uno de los actores, y sabemos en cuáles otras películas de terror acturaon, algunos de reparto, y otros con papeles protagónicos. Esta es una película en la que la única palabra que no se escucha es la que vale.
Una palabra, no dice nada, y al mismo tiempo, lo esconde todo.
El ministro de economia de la provincia de Entre Ríos, Diego Valiero, está preocupado por la salud de todos los entrerrianos. Dice, cual Robin Hood embravecido, que los ingresos proyectados para este año, provenientes de la exportación de soja llegan tan sólo a la mitad. Y asegura que con esto no nos alcanza ni para comprar los ingredientes de una buena picada el domingo al mediodia. Este buen señor comparte con el genial guerrero de la libertad y de la defensa del individuo, Alfredo De Ángelis, la tarea histórica de reivindicar a cada uno de los pobladores de esta provincia con sabor a Round Up. Y en especial a aquellos capaces de invertir cuantiosas sumas de dinero para obras y emprendiemientos económicos, esos -dice Valiero por las noches, refiriéndose a los valientes hombres de negocios entrerrianos y parafraseando al comunista Bertold Brecht- esos, esos son los imprecindibles. Ambos, De Ángelis y Valiero saben, pero no lo dicen en público, que coinciden en un punto fundamental: la soja es la herramienta fundamental para la salud de este pueblo. La soja es la piedra de toque de esta provincia. Y cualquiera que toque a la soja será una piedra en el camino. Soja o muerte, jamás erramos. El bienestar económico de todos los entrerrianos pende de las avionetas fumigadoras, y cada vez que uno de estos aparatos pasa sobre el techo de mi casa, recibo descamisado y con orgullo esa lluvia santa de glifosato sanador. También me pasa que cada vez que veo desfilar lento y soberbios a los mosquitos fumigadores por las rutas de la provincia, me dan ganas de detenerme con la mano en el pecho y entonar las estrofas de la marcha de Entre Rios.
La Entre Ríos que Urquiza soñó
Lindos sueños lo de este hombre, apenas un pequeño productor de la zona litoraleña, invercionista valeroso, hábil para la guerra, estadista y seductor, la síntesis perfecta entre un Valiero y un De Ángelis.
elnico
te van a comer las ratas…
Septiembre 5, 2009
una rata me está comiendo el dedo chiquito del pie. es una rata diminuta, de bigotes largos, inofensiva, pero atrevida la muy pícara.
la miro con cara de reprobación y ella me devuelve una miradita entre tierna y desobediente, como diciendo ¿y qué vas a hacer ahora? Una vez consumado el hecho qué puedo hacer. Nada. Ya está. Me está comiendo el dedo. No es que me amenazó y nos medimos en un juego de mutuas posibles amenazas. No. Fue mucho mas rápido y letal. Se apareció, la asusté y me desligué del tema, me quedé tranquilo, pensando que la había ahuyentado. Cuando quise acordar ya iba por tres cuartas partes del dedo chico de la pata. ¡Había vuelto la muy turra! Silenciosa y mortal. Ahora está por empezar con el segundo dedo. Es así, y mucho no puedo hacer. La muy ratona me dejó al descubierto, me dejó en evidencia. ¡El rey está desnudo!, exclamó infantil y triunfal a la vez. Birló con sencillez todos mis sistemas de seguridad, todas mis recetas racionalmente urdidas. Dos puso en juego esta rata para colonizar mi pie y mi cuerpo. Su decisión y su pragmatismo. Era una rata peronista por lo visto. En cambio yo, simple y destacado mortal. Socialista, siempre politicamente adecudo, esgrimiendo las armas de la palabra y la razón, no pude demostrar la supuesta superioridad de la raza humana, no logré honrar al género del que soy parte. La rata había utiliazado la crítica de las armas, mientras yo me quedé en el ejercicio onanístico e interminable de las armas de la crítica.
Unas horas ya pasaron, y esto casi que empieza a ponerme nervioso. La ratita ya va por la mitad de mi empeine. Casi que me puedo llegar a quedar sin pie. La pregunta que me surge es ¿dónde meté todo ese alimento? Una ratita chiquitita se está comiendo casi entero un pie tamaño 45. Entiendo que sea muy sabroso (ya que tenía abundante olor y sabor a queso) pero se va a indigestar la pobre. Estoy empezando a preocuparme por su salud. ¿No se irá a indigestar? ¿Se podrá curar el empacho a una rata? ¿Podré tirarle del cuerito si se empacha?
Abundantes veces mi mamá me decía, con la voz de gravedad que adquieren las madres que buscan asustar a sus hijos cuando los ven perfilarse por la mala senda: ¡si seguís así te van a comer las ratas! Me lo decía insistentemente, empleando el mismo tono melodramático con el que recibía las cuentas de la luz o del teléfono. Me lo decía cada vez que me levantaba cerca del mediodia. O cuando me encontraba tirado viendo televisión, o leyendo algún insufrible libro. Mientras que yo, para zafar de la emoción violenta que me generaba su predicción a lo Lilita Carrió, me escapaba por alguna chistosa tangente. Nunca quise hacerle caso. Pero hoy la recuerdo más que nunca, pobre vieja, pues llegó el día en que tengo que darle la razón. Efectivamente las ratas se comen a las peronas. En especial a las personas que emanan olor a viejo. Lo bueno es que esta rata me agarró con el pantalon mas deshilachado de los dos pantalones que tengo. También lo bueno es que me encontró con el pie desnudo, porque si no hubiera estropeado mi único par de zapatos, ya viejos y gastados por el uso. También lo bueno es que me encontró casi a findemes, que es cuando más hambre tengo.
elnico
la guerra de los goles
Agosto 22, 2009

