Retazos de lo cotidiano

agosto 26, 2008

by Manuel Cavia

by Manuel Cavia

Manuel salio con una tijera a la calle, sin inmutarse ante el asombro manifiesto de las personas que lo veían caminar decidido, mascullando un monólogo fronterizo, con una extraña y filosa tijera en la mano, hacia una dirección de quiénsabedonde.

La cosa es que los comunes mortales nada saben de que la realidad puede ser recortada, mucho menos que también pueden guardar pedacitos de esa realidad en un sobre de papel madera con la fecha en que obtuvieron ese recorte para que cuando grandes ya los niños, puedan observar el mundo en que fueron creciendo sus padres. Pero Manuel es jóven, también audaz, pero por sobre todo es de esas personas que uno pude conocer como “guardador”, si pues: nada era necesario deshechar, lo de él era un constante equiparse contra el paso del tiempo.

Al ingresar en su habitación -su “búnker” como solía decirle- uno tenía la sensación de que se trataba de alguna persona entrada en años y hasta un poco melancólica quizás, pero nada mas alejado que la realidad. A la juventud de Manuel le correspondía una tenaz curiosidad por el pasado, y mucho mas por el futuro, de manera que prefería conservar el presente para volver sobre él mas ¿adelante? en el tiempo.

En esta oportunidad se trata de una cruzada contra los lapachos, y la liviana fugacidad de su florecer. Esos árboles risueños se llevan consigo lo mejor de la primavera, sus colores son los clarines que anuncian el advenimiento de la estación de las flores, y las suyas, muy precursoras, le ponen tendencia a la moda. Pero también la ciudad ofrece una textura sobre la cual moverse, deambular, vivir. Una relación entre sus objetos, formas y colores, personas, una textura, una sintaxis de lo visual. La ciudad habla a borbotones, la ciudad parlanchina no conoce el silencio. Entonces Manuel decidió llevarse un poco de ese diálogo: se paró en la avenida Rivadavia dispuesto a obtener una postal de la primavera floreciendo rebelde ante el uniforme deshoje impuesto por el invierno. Mientras tanto un faro antiguo platicaba sobre sus antecesoras a las adolescentes flores del lapacho.

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