Las cuatro vias

octubre 10, 2008

A metros de mi casa duerme un gigante, su piel se viste con verdes pastos frescos y  la perfuma un otoño colorido. A lo largo de su cuerpo, mitad humano y mitad divino (si hay diferencia alguna), cruzan no tan dormidos los rieles de una vieja historia. Por las mañanas de invierno yace muerto de frío, y por las tardes de otoño derrama cálido y dulce su bullicio. En él descansan viajeros los caminantes de estos cuentos, y hasta el mismo tiempo se hecha una que otra siesta bajo la sombra de sus sauces tranquilos. En los días en los que a soledad extiende sus dedos morados y fríos, me cobijo en él y por su barriga camino.

A metros de casa duerme un gigante vivo, lo descubrí la noche en que la despedí por última vez, cuando el camino de vuelta no ofrecía respiro, hasta que me acerqué y presencie su danza por antiguas historias narrada, trenes que llevan y traen olvidos. Al caer en la cuenta, tomé por el cuarto de sus caminos.

elnico

Anuncios

One Response to “Las cuatro vias”


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: