la utilidad de los años

octubre 28, 2008

Se despierta, se despereza, se bosteza y se extiende. Se levanta, se mira, se para y se entiende. Se viste, se toma y se dirige. Camina, se baja, se abre, se entra, se cierra y cepilla. Se ducha,  seca y se peina. Se mira, se asombra, se revienta, se viste, se dirige, se abre, se sale y se sube. Se seca, se entalca, se perfuma, se viste, se observa y sale.

Al venir de Buenos Aires

pase por el puente Alsina,

quise agarrar una flor

y se me vino el puente encima

–¡Lendo pa jugarle un truquito! ¿no? don hugo

–pero sin cantora –arrojo el hugo, que desde el fondo del  sillon digería con lentitud su reciente almuerzo. El cuerpo pegado, adiestrado a los encajes del espladar del viejo y cansino sillon de mimbre.

–mierda que resulto bueno el mimbre –arremetio con un brillo costero el nicolás.

–aja! que no me ha dejao nunca el culo en el piso –asintio el hugo

–mirá que hace años nos conocemos, hasta te diría que no te imagino sin ese viejo sillón.

En la cornisa de un vetusto edifio público, sentado, con las piernas meciéndose hacia el profundo abismo de la urbe, nicolás recibe el sonido fulero de una ciudad extraña. Ciudad pasajera, de esas que se entra por una ruta que es también la calle principal, y se sale sin enterarse que era ciudad.

Pero esta, en cambio, tenía también un edificio público. Era público, por lo que las personas salían y entraban sin cesar.

Pero no era tan pasajera esa ciudad tampoco, ya varios años que nicolás la habitaba.

–Acordate de pedir tus tres deseos, le dice carolina a nicolás. Éste, hamacando sus piernas en el vacio de la ciduad, contesta sin mirar –no tengo tres, sólo tengo dos, me falta un deseo.

–Pensá en cualquier cosa, lo que más quieras.

–Y lo que mas quiero…

la puerta se cierra y la llave cierra la puerta con la fuerza de la propiedad privada. ya nada ni nadie podrá entorpecer la soñolienta relación de nicolás consigo mismo. entonces comienza a sonar el teléfono, que nicolás se apresura a conestar con urgente torpeza. La vos al otro lado le propone integrarse en la comunidad movistar, y nicolás recuerda las palabras de una amiga “hay que crear comunidades, olvidarnos de la ciudad” Nicolás le pregunta a la operadora comunitaria que dónde estaban las tierras desa comunidad…

mi casa está en la frontera, dice un negro, amigo del nicolás. ¿qué donde está tu casa? pregunta confundido, que en la frontera, dice el negro convencido. pos entonces no pagas alquiler, le dice este. que esté en la fonrtera no nos libera del dinero fiel grillete, ramillete de sueños, liertades que asfixian, verdugos que navegan, latigazos que empastillan.

son las unaytreintaysieteminutosdeldiaveintyochodeoctubrededosmilocho hace 23 años una joven mujer se retorcía del dolor en un camilla de san isidro labrador (quita el agua y pone el sol) en el gran buenos aires. su ascendencia ruso- aleman, su rostro de gringa e campo, su raiz a quinientos kilometros de distancia hacía también fuerza con ella. un nudito en el campo de parada los grandolios, su madre, angustiada, su padre y su hermana, hacían la fuerza necesaria junto con ella. parir no es cuestión de una persona nadamas, parir parimos todos.

afuera, abrazados, el que vendría a ser su hermano mayor y su padre esperaban consternados la noticia de la partera, vieja y gorda, tal y como todos nos imaginamos una partera. también la abuela poeta, de esas que sabe volar. una tía dulce de leche y una cuantía de amigos familiares resoplaban para que saliera. Más adentro mismo de mamá, en la fila que hacemos los hermanos dentro del vientre de mamá, una hermana más pequeña lo pateaba pa que saliera y no la hiciera esperar:

–que lo pario no me dejan dormir como es debido –dicen que dijo el nicolás al salir.

y como que le quedo entonces el sueño pegado en los párpados, y como que el cascarrabias también. tanto que ya cansado termina este viejo testo, debido, adeudado cosigo mismo.

nicolás respira hondo y deja describir, a sabiendas de que nada dijo, mas que la necesidad que tiene de decir. al terminar había cumplido un año, un año paso por debajo de tu pie, por debajo del arco de tu pie, por el arco de tu pie pasaría un alma entera, mi alma (a alguien se lo robe y no sé a quién)

elnico

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3 Responses to “la utilidad de los años”

  1. la del txt Says:

    felices veintimuchos! acordate del pie… honestidad intelectual


  2. Québuenescritoylaputamadrequelopario!,cuántabiografíaquepermaneceocultaennuestrasvidas!…estábuenoescribirestascosasycontarnosanosotros,y,alosotrosesode¿cómosomos?,¿cómoqueremosser?…

    abrasozzzzzzzzz

    le nigar perezep

  3. guillo Says:

    que masa….realmenten nunca me dejaras de sorprender esa grandiosa y majestuosa intelecto….tan grande como los sueños de la PATRIA GRANDE…..un abrazo bestia…


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