alaraca el alacrán

febrero 2, 2009

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No aguantaba las ganas de mear, para colmo tenía puesto ese maldito pantalón con botones, ¡si! Es un engorro ponerse a desabotonar uno por uno, mas de una vez casi se me escapa el chorro. Estaba entre apurado y medio atontado, con el pelo revuelto, y pegado a la cara gracias a esa fina pero aceitosa transpiración que emana el cuerpo en las siestas de verano, con el ventilador medio caprichoso apuntando a cualquier lado, menos a uno.

La cosa es que yo estaba a punto de echarme un cloro cuando percibo que algo se movía en el piso. Mi entendimiento, tan sagaz como un chancho rengo, asocia este descubrimiento con una de esas espeluznantes cucarachas de medio metro que se vienen por las cañerías, son feísimas, coloradas, parecen de cobre, o de plástico, más bien metalizadas. Pues algo de razón tenía, porque era coloradito como esas cucarachas, y si bien se extendía como ellas, no tenía tampoco la misma voluminosidad; a lo que en un nuevo informe, mi entendimiento refinado asocio el fenómeno con una araña, ya que después de todo sus movimientos eran ligeros, ágiles, diminutos pero ágiles.

Mi percepción tuvo que quitar el foco que había puesto en la cañería de mi uretra para mear, el cual era mi objetivo principal, y deposite toda mi puntiaguda razón en tratar de determinar qué bicho era el que correteaba entre asustado y amenazante a orillas de mi pie tamaño 44. Después de un reconto por mi memoria gráfica, dentro de los manuales Santillana, las revistas Genios y Billiken, asocie esta extraña figura con lo que comúnmente se conoce como alacrán. Pues, estaba frente a un alacrán, con todo lo que ello merece de respeto.

La situación no es para andar haciendo chistes. Mientras me puse a buscar un frasco de mermelada para atraparlo se me vino a la cabeza la señora de la casa vecina asintiendo sobre nuestra catástrofe ecológica, y la urgente necesidad de cortar las plantas y los yuyos ante una posible invasión de asesinos alacranes mediorientales que por esta temporada rondan en Paraná. Al acercarme con el recipiente en la mano, procuré hacerlo lo mas cauteloso posible, guardando distancia. Aunque para ser sincero se me ocurrió por un instante si podía un bicho tan pequeño, aunque sea dormirme la pata, ya que como les decía, calzo 44 y con el clásico pie empanada. No obstante, guarde mi temeridad en algún lugar del cuerpo y con el frasco destapado atrape el maldito enviado de satán.  Pues bien, el problema radicaba ahora en cómo dar vuelta el frasco y el bicho caiga en su interior para yo poder taparlo sin el inconveniente de perder la vida en el intento. La escena se repito un par de veces, tras deslizar un cartón bajo las patas del bicho, e intentar darlo vuelta, este se prendía del mismo sin caer como yo lo tenía previsto. De modo que quedaba a escasos centímetros de mi mano, y yo lo arrojaba temeroso habilitando su encolerizada huida. Tras el tercer intento me di cuenta que el bicho yacía muerto, entonces al darlo vuelta con el cartón cayó sin mayores problemas al interior del frasco de mermelada. ¡Bati al enemigo! -me dije entusiasmado.

Luego sobrevinieron las demás preguntas, ¿habrá sido venenoso? ¿Podría su veneno ser letal contra mis ciento cinco kilitos? ¿estarán sus padres o amigos esperando a que yo me bañe para clavarme su ponzoña mortal? Después de repasar los manuales clásicos de cuidados ante alacranes me dispuse a dormir (ya que  todo esto había pasado un poco de tiempo, mas comentarlo con mis compañeros de vivienda, hablarlo en foros de Internet y ponerme a componer una canción al respecto) A la hora de acostarme tendí nuevamente la cama, observe con cautela cada pliegue de la ropa de cama, puse mis zapatos en altura y quité toda esa ropa que fastidiosamente huelga por el piso. Sin embargo al dormirme, cualquiera roce de las sábanas bastaba para sobresaltarme. Pero nunca me imagine lo que me paso luego, al despertar, mi cuerpo entero, incluidas mis manos, ahora devenidas en pinzas, se había transformado en el de un alacrán… y a decir verdad, ahora que miro por la ventana, veo un pie tamaño 44 acercarse hacía donde yo estoy!!!!

elnico

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4 Responses to “alaraca el alacrán”

  1. Ariel Says:

    Uh, le erré al vizcachazo y puse un comentario sobre esto en el post anterior… cosas que pasan…

  2. elnico68 Says:

    jajaja a todos nos pasa a veces, no será ariel que vos te levantaste medio dormido de la siesta esta vez, jajajaja

    gracias por el comentario

    abrazo hermano

  3. le nigar Says:

    jaja
    como te dije: hilarante, deshopilante, y sobre todo sorpresivo final dos dos líneas que te remata todo el relato como si fueras un moco presa de una gran uña…

    muy bueno locoloco, ya sabes que te bancobanco en tu plumapluma

    abrazo sin arañazo

  4. le nigar Says:

    me quedo una duda…. esos son alacranes de billetera?, zarpado en chiquito el bicho ese!, pero probablemente aunque chico como moneda de 10 ctvos, debe ser jodido como inflación kirchnerista

    no tenes otro bestiario bonsai de bichitos tamaño moneda? (ya sabés que no estoy hablando de “eso”)

    lo abrazo pa vo

    negren


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