El camino de la hormiga

abril 15, 2009



Agradecemos la participación del catedrático Ariel Bertelloti en el Guison. Este texto fue extraido del blog que Bertelloti comparte con un grupo de amigos de cuarta que se llama http://www.ecotopistas.blogspot.com y cuenta con su permiso para su reproducción en el prestigioso Guison.

los saluda
elnico

La hormiga es un animal. Es un insecto, un ser vivo, un pedazo de atmósfera diría el gordo Caseros. Vive en sociedad. En sociedad con las demás hormigas de su hormiguero, y en sociedad con el resto del mundo. Hasta ahí igual que nosotros. Pero a diferencia de nosotros, no tiene conciencia de todo esto. Es decir que si vos agarrás mil hormigas distintas (o la misma hormiga mil veces), y les dejas una miguita de pan adelante la van a llevar al hormiguero las mil veces sin preguntar por qué las agarraste y les pusiste una miguita de pan adelante.

Aunque es cierto que en general nosotros tampoco nos preguntamos por qué nos ponen miguitas de pan adelante, hay veces que sí, y eso es lo que nos diferencia de las hormigas. Creanmé! o sino pueden preguntarse también, que para eso somos seres humanos, che!

Entonces, preguntándonos por las miguitas de pan, distintas personas nos van a dar distintas respuestas: Los físicos van a decir que todas nuestras decisiones no son más que una sucesión de reacciones fisicoquímicas (por estar hechos de materia y energía, necesariamente estamos sujetos a todas las leyes físicas…. y si crees zafarte por la teoría cuántica te cuento que lo único que agrega la cuántica son movimientos de azar, probabilísticos, pero no algo así como “voluntad” o “conciencia”… esas cosas, en principio no son más que ilusiones…. ¿De qué está hecha una idea? ¿Y un recuerdo? ¿Son “algo” en sentido físico? (sí, ya sé… estoy robando líneas a “Qué rayos sabemos” y a “Despertando a la vida”)), si agarramos a un psicólogo nos va a decir que estamos determinados por el inconsciente (quién no ha tenido la sensación de estar haciendo exactamente todo lo contrario a lo que “quiere” hacer…. los actos fallidos, las represiones…. cuántas cosas que coartan lo que creemos es nuestro “libre albedrío”), los sociólogos van a encontrar las miguitas de pan que, cual Hansel y Gretel, la sociedad va dejando para no perder a sus individuos (ser, hacer, pertenecer, son todas actividades necesariamente sociales… es la sociedad la que se expresa a través de nuestros actos individuales. No hay mejor prueba de esto que el hecho de que la sociedad sigue existiendo. Las normas que imparte para su reproducción se siguen cumpliendo (“se siguen” es un modo de decir que vos, el vecino y yo las cumplimos, mucho (muchísimo) más de lo que estamos dispuestos a admitir. Más o menos coercitivamente nos vemos obligados a seguir gran parte de estas normas sociales). El yo individual no es más que una ilusión social que permite que nuestra sociedad sea levemente más compleja que la de las hormigas y vaya mutando en el tiempo en vez de repetir infinitamente lo mismo)

Sólo somos un pedazo de atmósfera, somos un pedazo de naturaleza que un día se levanta y dice “yo”. ¿Pero sólo por poder decir “yo” es cierto que somos algo distinto de todo lo que no es “yo”? Sí y no. Es cierto en tanto es real: no es una tautología, si digo “yo”, es cierto que estoy diciendo “yo”, aun cuando esto no sea más que una ilusión que expresa nuestra profunda relación con el resto de la naturaleza. Que la naturaleza se exprese a través de nuestra conciencia individual no nos hace menos individuos. Shakespeare escribió Hamlet. Si bien fue gracias a la existencia del planeta, el nacimiento de la vida, la evolución de las especies, la aparición del hombre, la invención de la escritura, la invención del teatro, etc. esto no le quita mérito don William. Hamlet existe, y lo escribió Shakespeare, no una hormiga. Esto es cierto. Pero no quita que Shakespeare sea apenas un “representante” de su sociedad, y de su Ser humano, en el sentido más profundo que podamos imaginar.

Entonces… ¿Los físicos, los psicólogos, los sociólogos (y en la lista se podría generalizar a todos los que estudian el universo en general) nos limitan la libertad por señalar los lugares en los que nunca fuimos libres, o más bien nos permiten encontrar la estrecha senda por la que estamos transitando y donde radica la verdadera libertad? ¿No será justamente que este trabajo de delimitar la libertad es un acto de liberación? La ciencia nos libera de ataduras, pero al mismo tiempo descubrimos que mientras más avanza más nos ata…. To be or not to be.
Es para quemarse el bocho, no??

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One Response to “El camino de la hormiga”

  1. nGr Says:

    pero que bueno esto


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