primera lluvia de invierno

mayo 14, 2009

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El bullicio es ya total. Fuera de mí las paredes crujen y se doblegan ante los latigazos enfurecidos de una lluvia silenciosa. Mi habitación se encuentra cercada. En su interior no pasa el tiempo, ni rigen las leyes humanas. Tampoco las naturales. Ante las fronteras de mi habitación la realidad se detiene y se proyecta invertida en su interior, pues atraviesa los prismas de vidrio que son las puertas (de adorno) y las ventanas (de horkeimer).

Por eso le tengo miedo a las tormentas. Pero más que a la tormenta es a la lluvia, silenciosa y paciente. Segura de sí misma. La lluvia es la parca. La lluvia obstinada, existencialista, cuajada de vida, cae como bólidos y golpea con fuerza mi refugio, mi pequeño rancho de sueños y de palabras. La lluvia apaga el fuego de mis quimeras. Es la lluvia la vengadora de una realidad por mi despreciada. Con su saliva exasperante moja todo mi cuerpo, y mis ropajes, embebidos en sus flujos, se apegan a mi figura, permitiendo ver el contorno de mis miedos. Mis carnes tiemblan de temor, mis miedos me visten, el rey no está desnudo, el rey esta ataviado de miedos, con puntillas y bordados.

Me encuentro leyendo, volando, corriendo, y cada vez más me interno en la textura del papel, que es muy parecida a la textura de las paredes de mi habitación. Una luz tenue, amarilla, expulsa ajados rayitos de luz que me permiten sortear las formas de la tinta en el papel, y las tintas de las formas en mi pieza. Como un gran texto, una urdimbre dinámica y compleja, el libro y la pieza se entrelazan, se seducen y se abrazan, y ruedan por el piso, hasta quedar tendidos exhaustos en la orilla de mi cama, sobre la madera vieja del piso carcomido por la crítica del tiempo. La historia lo absolverá, y absolverá también a aquellos dos, crédulos y soñadores, amantes apasionados, que sin rodeos copulan bajo la luz de una lámpara de bajo consumo, sin más música en sus actos que el bullicio sofocante de una lluvia intensa, cayendo como bombas, contra la población civil de mi atemorizada vida. Y yo caigo a su lado, pero no me tocan. Continúan copulando a mi lado. Sin miramientos, sin invitarme. Jadeantes, felices, espléndidos. Parece que la lluvia los alboroza. Parece que la lluvia me agobia.

elnico

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3 Responses to “primera lluvia de invierno”

  1. sacamoco Says:

    me guto mucho mucho… o te cuelgues tanto che con el blog

  2. mabel o. Says:

    Nico, esa prosa desgarrada . desordenada, que sintetiza de golpe el clima, la tristeza y la soledad. Literariamente has crecido noi!!!
    abraçadadas…Bcn 15 de junio -2009

    • elnico68 Says:

      gracias mabel. ahora tengo que ponerme las pilas con redacción, si apruebo esa materia sigo con el blog, si no no. jajajaja
      un abrazo grande


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