Cara a cara

abril 5, 2010

Nicolás se paró de golpe. En el extremo de la verdeda, al borde de la calle, como quien se encuentra frente a un gran acantilado, un verdadero abismo. Se paró y levantó la vista. Un edificio cualquiera estaba al otro lado. Todo en la gran ciudad es anonimato. Hasta los grandes monumentos, la historia coagulada en piedra, los caballos de hierro, sus jinetes heroicos, todo eso es anónimo, igual. Nicolás también lo era.

Detuvo su marcha también anónima y antojadiza por las calles caudalosas de la capital. Miro de frente al edificio. Tan blanco, tan simétrico, tan normal. De algún modo, al mirarlo se imaginaba mirando el barrio, y el barrio lo proyectaba a la ciudad entera. Nicolás miraba ahora a la ciudad. La miraba fijo, de frente, a sus ojos de ventana, como inquiriéndola, desafiándola, a que descubriese su verdadero rostro. El músculo bajo la piel, la piel bajo las vestiduras, ahora amarilas y negras, siempre tan gallarda, ciudad portuaria que lo vió nacer y criarse, crecer, aunque no haya visto lo mejor de él.

Nicolás la miró fijo y pidió que descubriese su rostro, su verdadero rostro, que pronunciara su identidad, de modo tal que pudiera él también conocer su propia identidad. Ya que la vida de ambos estaban ligados, y cualquiera de los dos no sería el mismo sin el otro. Es más, no sólo no sería el mismo, lo más probable es que no hayan sido. Ni uno, ni el otro. Ella no accedió…

Pero la siesta también le llega a esa ciudad. El paisaje es de veredas anchas, árboles viejos y altos, como la cultura que se curte en ese barrio. Las persianas bajas, algunos bares con su clientela de countries, sus rostro de publicidad de La Serenisima, sus autos último modelo, los vidrios altos, el aire acondicionado, las puertas trabadas “por las dudas”, ¿vió la mafia de los “limpiavidrios”?. Nicolás parado en la vereda contemplaba la ciudad sin nombre. Al edifcio de enfrente le falta un rostro, pensó. No quiso cruzar la calle por miedo a caer. Se preguntaba cómo hacían los autos para no precipitarse y llegar al fondo. O tal vez ya lo hicieron, especuló; y ese rostro, muy otro, es el que traen cuando vuelven a la superficie, como fantasmas, o proyecciones de lo que alguna vez fueron, antes de tocar fondo.

Nicolás miraba fijamente a la ciudad, su semblante de concreto, sus venas de hormigón. Observaba y se detenía en sus movimientos, conocer el modo en que ese mounstro vive, respira, se mueve, camina. El modo en que ese gigante se procura alimento y mastica, lenta y minuciosamente, un puñado de cuerpos negros, tal vez peruanos o bolivianos, tan de moda en los hábitos gastronómicos de las grandes ciudades de la actualidad. Estudiar la ciudad, con paciencia, con un método. Observarla, detenerse, elevarse al más alto de sus rascacielos, y mirar el conjunto, sobrevolar la historia hasta alcanzar sus huecos, y ahondar en ellos. Descubrir sus túneles secretos, sus voces silenciadas, sus arrugas en la piel, sus grietas en la riqueza, el sabor humano de la carne vacuna que allí se come, el olor a meo de su terminal de colectivos, la reumática maquinaria de su puerto de oligarcas, nacido para fracasar, puerto de morondanga.

Buenos Aires (¡ese era el nombre de la ciudad!) es un mounstro que ya nadie puede controlar, pensó Nicolás. Miró por última vez a ese poblado, en el medio de la llanura pampeana, a orillas del gran río-mar, mientras recorría el camino de vuelta, hacia el pago. Pasó por los márgenes y pudo constatar que allí reside el verdadero rostro de esa gran ciudad, lo poco de humano que aún aguardan sus calles, la historia que anida en algunos detalles, ese sabor a puerto y campo, con olor a bosta, las reminiscencias de la campaña, de don Mendoza, la matanza de indios, las sangrías caudilllisticas, la colonia… que a veces nos resistimos a dejar

elnico

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: