Entonces este es el poema 2 (Temperaturas del tiempo)

julio 9, 2010

Bueno, aquí va. Se me acercó y me dijo, a ver si te dejás de joder con eso de andar corriendo de un lado para el otro. Y yo que venía con la población de pulgas aceleradamente en disminución, le dije: andate a a la recon*** Visto el tenor de la aproximación el tipo muy habilidoso deslizo una papeleta dentro de mi bolso, sin que yo me diera cuenta. Cuando llegué a casa, cerca de la una de la mañana, y mientras corría porque tenía que levantarme a las cinco, tropecé con su contenido. Lo dejo aquí, para tratar de descrifrarlo un poco entre todos.

Entonces este es el poema 2 (Temperaturas del tiempo)

La teoría de la relatividad general nos acerca un modelo, por así decirlo, “iluminador”. Ningún tipo de materia puede, en principio, desplazarse por el espacio a una velocidad mayor que la de la Luz. Un modelo semejante puede observarse en la historia. Ni el pasado, ni el futuro, pueden viajar a una velocidad mayor que la del presente. Pero el presente no es una unidad cuantificable, precisa en su perímetro, transitable bajo el modo de la actualidad de extremo a extremo. Se trata más bien de un espectro variable donde co-existen diversas retenciones históricas bajo la modalidad de pasado/futuro. Es una falsa impresión aquella que nos enseña a tomar distancia del pasado solo porque nos consideramos cronológicamente alejados de un punto en particular. Pero esto nos es impuesto.
Quien primero descubrió esta foma de hechizar con el tiempo fueron unos tipos que escaparon del desierto. Y después, otro de los grandes hechiceros del tiempo ha sido el cristianismo. Tomando la herencia judaica nos ha legado algo que Benjamin comprendió muy bien: el tiempo mesiánico. El tiempo vivenciado como advenimiento siempre latente del redentor, aquel que viene a absolver a los oprimidos del ayer, aquel capaz de elevar todo presente por encima de su pasado y su futuro. De aquí que nuestra cuenta cronológica es en verdad regresiva. Transitamos el -2010, pues experimentamos el tiempo hacia atrás, en sentido inverso, el año “0” es el año que siempre se repite, el año del redentor, del mesías, el salvador. Cada año que agregamos a la suma total de los milenios, es un año más cerca de la redención final. Demasiado cronocentrismo en nuestra cultura del tiempo. De aquí que hoy se experimentan otros tiempos que son no-tiempo para la vieja teología crónica de la cruz. En una cruz hemos anclado la historia.
Ya no necesitamos profetas, nadie que profese la fresa de un tiempo perdido. Nadie que mueva montañas de montañas de tiempo. La materia del presente no requiere la horma del milenio, la solidez del siglo o la intrepidez de la hora. Estamos insertos en un continuum material mucho más complejo que aquel que mide el tiempo aritmético. El no-tiempo es exponencial, no viaja fuera de su pasado sin desplazar también su espacio propio. Se abre paso una ruptura que ya parte en mil pedazos la tierra y el cielo. Ni muy grande, ni muy chica, muerde el nervio de los pueblos, vibra con potencia donde aparenta haber solo huecos. Pero todo esto es tan solo una ficción, y nunca se sabe lo que pueden los relatos.


¡basta de profetas!
los que vienen son los que devienen
los que vienen ya están acá,
crecen desde el pie,
por todos los huesos de todos los que yacen enterrados,
todos los que fueron anegados, sepultados en la sombra de algún siglo,
todo ese fósforo bajo la tierra
resplandece con aura fantasmal,
¡pero no es un fantasma el que recorre latinoamérica!,
(carnada demasiado fácil para teólogos de la revolución)
es el pueblo de la noche,
los del no-tiempo,
los que habitaron el umbral

todos los huesos que son el fósil óleo histórico
ahí, vivos estan,
ahí trepando los árboles
trazando otros caminos
la tierra proteje
no está Dios con nosotros,
ese vino del desierto, un dios para la arena,
los que se levantan hoy no son muertos vivos
no son polvo ni suspensión de tiempo
son raíz.
fuera todo profeta
venimos para deformar,
para regenerar
traemos memoria de presente
el futuro se pliega al pie y su paso
como los surcos fetales de la mano.

nGr

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2 Responses to “Entonces este es el poema 2 (Temperaturas del tiempo)”

  1. Ale Cabrol Says:

    “…el futuro… como los surcos fetales de la mano…”

    Precioso Nico, un saludo, y mucha mierda para las funciones en Santa Fe

  2. elnico68 Says:

    gracias ale, igual es justo decir que este puemita pertenece al negro, a quien conoces de etilicas noches puemarias elefanteras. el negro es un fiel colaborador de este espacio, el Guison, que como su nombre lo indica no es más que una excusa para compartir. gracias ale por pasar y comentar.
    va un abrazo enorme


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