Del barro sin historia 1: Memorias de mis putas alegres

julio 18, 2010

Memorias de mis putas alegres, en cuatro actos:

Acto 1, “la previa”: los confites estaban sobre la mesa, danzaban al son de las calladas cuerdas vocales de una morocha en botas altas y sus bamboleantes “pompis” que se ofrecían al cielo como un cerezo en pleno celo. Bailaban los confites, abandonando su forma cheguevaresca para recorrer el intermiable camino entre la punta de los dedos de la morocha enfundada en felino pellejo hasta la punta del sueño no perecedero de los craneantes viejos deseosos. Revoleaban los ojos, como jugando al truco, la mirada cada vez más fina, y el elefante pasó por sus narices. Así se fueron los confites, en un remis hacia el más allá.

Acto 2, “nudo (en la garganta) y desenlace: junto con los confites, las botas altas, y sus dedos, se fueron los sueños, los deseos, las esperanzas. allí quedaron al son de unas cuerdas de guitarra (a falta de pan…) cantando memorias de juglares proletarios, boletarios, pagafantas. de pronto el mundo de rosas, ritmo y formas se vino abajo, sonó la puerta y unos cuerpos subieron la conciencia en andas. qué más da, disimular… si, ¡claro! oficio de acróbata, sábado por la noche, entre las nieblas llovinezcas sus craneos paseando, y el frenético momento en que la civilización añeja escruta la imberbe barbarie en la plaza. allí van, tomados, de la cabeza, por el subsuelo de las enredaderas violetas hacia el fuego intenso de una alaska en llamas.

Acto 3, “allá en el horno por pobre me desprecian”: batientes mares en minifalda, ardientes petisas sin alambres, algunos disfrazados con guadaña. ardían los glaciares ahora infierno, no había bonasso que los salve. la cosa fue madurando de a poquito, al ritmo que se iban difuminando los muros de la cultura, y las miradas cada vez más tupidas, un malsana atracción incubarian. nuestro héroe tomó frondoso coraje, cuando el champan las puso mimosas, subieronle sus piernas sobre improvisadas tarimas, y sus ínfulas saltaron briosas. con cautela, nuestro héroe acercole hasta el hallazgo, orbitando como satélite atrapado, saco su instinto de putero proletario, y a falta de dinero, pororó les fue arrojando. no sabemos qué pasó en sus cabezas, tal vez las bellas estrellas de la noche de cielo raso vieronse ofendidas por el atrevimiento de un joven admirador sin pedigree.

Acto 4 “conclusión: sabés la cíndor que te falta piba”: y qué más da, qué va ser con la alegría, cuando derrochan simpatía pero interrumpen su natural fluir. qué más da cuando a uno lo hechan por bueno, el mundo es de los malos, ingratos propagadores del deseo, macabros mercenarios del imaignario. las piernas allí quedaron bailando sobre el pororó derramado, nuestro héroe, gladiador de mil caravanas, con la frente en alto siguió bailando, y cuando las policíacas miradas se distrajeron sus dentelladas a las piernas ardientes una vez más hirieron. ¿de qué la van? se preguntó nuestro héroe, el mundo está en tus manos, y tus piernas no son sino de estas tierras, falta a ti oficio para aprender a volar, tierna nena.

Cronista: elnico

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2 Responses to “Del barro sin historia 1: Memorias de mis putas alegres”

  1. nGr Says:

    joven admirador sin pedigree jajajja!

  2. Ale Cabrol Says:

    entre el 3º y el 4º le intercalaría otro más para que te luzcas Nico, muy bueno, abrazo!!!


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