murio de muerte pedorra

agosto 3, 2010

Murio consumido por la fiebre, los músculos débiles crepitaban bajo la lana de su abrigo, que a esa altura era tan pesado como un traje de plomo. Murió sólo, tendido en el suelo de vieja madera, una noche de agosto con un frío intenso que le calaba hasta los huesos. La respiración dificil, parecía helarle las tripas al ingresar por su boca, hacia meses que las vías nasales estaban obstruidas por la mucosidad espesa, rancia, putrefacta. Nada quedaba por hacer, un tierno hilo de plata lo unía al pasado a través de su familia, y un grupo de ensoñaciones que poco a poco se volvieron los mismos barrotes de su jaula. Allí donde reside su virtud, está su debilidad, supo decirle la noche anterior un amigo; en el futuro incierto los hielos de aquel invierno perforaron el casco de su soberbia nave. El titanic de su ego dio contrá el vacio duro. Ninguna de sus herramientas pudo ser al menos efectiva, contra la vacuidad de los días. No estaba preparado para los mil rostros que adquiriría el mundo. Se muere como se vive, se dijo, a modo de consuelo, quizás como reflexión, y cayó tendido, rendido, rígido. El futuro es hoy, y me encontró desprevenido, se dijo.
Tampoco su encuentro con la muerte estaba desprovisto de ensaoñaciones mercenarias. Miles de tretas, frases, respuestas, había estado puliendo para el dia que tuviera que encontrarse con la más bella y letal de las féminas. En cambio la muerte lo sorprendio casí mudo, tiritando hasta la descomposición, los ojos blancos, sin poder mirar, el color de su piel era pálido como el papel, y se quebraba como si realmente lo fuera. Murio mientras confeccionaba un curriculum vittae. Murio mientras intento subirse al hilo de plata que lo unía a su pasado, y quizo dárselas de volatinero. Lamentablemente en uno de los extremos, ese hilo no estaba bien amarrado. La habitación se encontraba revuelta de papeles y certificados, fotografias, curriculums viejos, notas periodísticas, lagrimas disecadas. La computadora encendida aún se encontraba descargando un documental sobre los caudillos que hicieron historia en su pais, las ventanas de conversaciones sonaban trémulamente con cierta parsimonia, su cuerpo yacía en posición ridícula, para nada artística, y las pisadas de la muerte sobre las fotos familiares conducían hasta la puerta.
Murio en silencio, sólo, una noche fria de agosto, mientras se creaba un pasado lleno de aventuras y de experiencias, de gentes y de certezas, para crearse un futuro al menos, quién dice futuro, unos años más aunque sea. Murio, sin heroicidad alguna, no murió lindo, con la juventud ya vieja, murio de promesas, de futuros envenenados, murio de empacho, murio quemado por la gripe, cercado por los mocos, fondeado por el peso de sus miedos, murio como se vino: apenas un tránsito, un puente, un destello fugaz, un grumo de tiempo, un cardúmen de células, una jauría de palabras díscolas, una puerta que se abrio en la vida de algunas personas, un pajaró que cantó apenas unas notas, un escribidor que puso unas pocas palabras, y dejo sus marcas en la arena, de la que ahora es parte.

elnico

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One Response to “murio de muerte pedorra”

  1. Rodolinux Says:

    Espectacular!
    me gustó mucho. ¿Estabas engripau esos días?


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