Con la revolución en las entrañas

agosto 24, 2010

Bueno, evidentemente el tiempo es la noche. Allí las palabras salen a borbotones y sin cuidado, después habrá tiempo de ordenarlas, pero es como que esperan todo el dia, agazapadas, para cuando la ciudad bajó un poco las vibraciones, salir a contar. Aquí alguito de lo que fue el estreno, salió cortito y me quedaron varias cosas afuera. Pero por ahora no puedo imponerme al texto, este me gobierna con sus formas, sus ritmos y sus espacios. Ya veré eñ modo de subvertir esta relación de dominación.

Aquí va

Y la revolución estalló una vez más. A 78 años del levantamiento de los hermanos Kennedy en La Paz, y tan sólo a pocos metros de la comisaría donde se llevara a cabo el legendario combate de los rebeldes entrerrianos contra la dictadura de José Felix Uriburu, el grupo paranaense Late Teatro repitió las palabras con las que los centauros entrerrianos anunciaron que estaban dispuestos a pelear contra la tiranía. En la noche del 21 de agosto, en el escenario principal de la Biblioteca Popular de La Paz, se celebró una vez más las nupcias del teatro entrerriano con la historia tan rica y fabulosa de la provincia.

A la noche no le faltaron ingredientes. La mística revolucionaria de los hijos de La Paz sobrevoló el debate cotidiano de esa ciudad. En las radios, el semanario y por las calles se habló del atrevimiento de este grupo de teatreros paranaenses de llevar al escenario una historia tan heroica como silenciada, una historia que dividió aguas en cuanto a la opinión de la ciudad, la misma historia que tuviera en vilo la dictadura de Uriburu allá por el año 1932. El gentío de la sala abrumaba con el cuchicheo. El escenario iluminado tenuemente con cálidos colores dejaba ver un tronco como banco, y sobre él una guitarra criolla apoyada. La música la ofrecían las gentes: nada más que el murmuro de la ansiedad, la incógnita y la curiosidad poblaban las paredes de la biblioteca ahora repleta.

Pronto se apersonó el guitarrero, vestido con poncho tomó lentamente la guitarra y arrancole los primeros acordes. Luego se sumó el bombo, y con el primer redoble apareció el recitador. Con la divisa punzó por pañuelo al cuello, bombachas anchas, camisa y alpargatas, el gaucho bramó “la memoria de un bravo pueblo”.

El vértigo se apoderó de la escena y pronto la energía de los actores extrajo profundas emociones de los espectadores. Es que cada ciudad guarda hondo sus pasiones, y podemos asegurar que a los entrerrianos le cabe decir lo que Atahualpa Yupanqui sintetizó para si: “la rebelión es mi ciencia”. Tal es así que una lluvia de aplausos coronó la emotiva función, y una oleada de abrazos y felicitaciones, acompañadas de no pocos lagrimones fueron ofrendados a los seis actores que representaron, o quizás hicieron, La Revolución de los Kennedy.

elnico

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