una tarde

febrero 11, 2011

las piernas prisioneras se funden y convierten en aleta

mis falanjes descarnadas dejan el hueso a la interperie

mi garra de osamenta se mueve mortuoriamente

mis ojos redondos y brillosos se pierden en la luz

mi respiración agitada repite la tarde

y mi cuerpo yace en el catre a la espera de la guadaña

 

no controlo ya mis músculos

antojadizos tejidos, anárquicos

mis ojos se cierran y se incendian

tu recuerdo me invade y amedrenta

tu figura se avecina lenta

crece sobre el horizonte

ocupa toda mi calavera

y en una atisbo de conciencia

asoma mi entrega

 

el cuerpo a la deriva

la piel abriéndose sensitiva

la mente lléndose por la borda

y el tiempo derramado sobre la comoda

 

una botella de lo mejor de tu juventud

una fotografía de tus ojos brillosos

el color de tu piel que todo lo impregna

el sonido de tus silencios

el olor de tus orillas

todo ello me habita

y hace interminable los minutos que tardas en llegar

 

elnico

 

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One Response to “una tarde”

  1. maris Says:

    es demasiado desgarrador.
    Qué buen uso de las palabras.
    Me gustó.


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