postales de un domingo furioso

febrero 13, 2011

1- los pobres, negros, con olor a vino, salen de la bailanta y se dirigen al cementerio municipal (obvio) a recordar a sus muertos.

los blancos, con algo mas de dinero los ven con desprecio y compran en el almacen de la esquina la carne para el asado del domingo

¿sabrán los blancos que los pobres no podrán saludar a sus muertos porque sus muertos fueron carneados y puestos en las carnicerias para ser devorados por los blancos?

2- en las profundidades de la restauración conservadora: un hombre blanco y pobre, defiende la pulcritud de su orificio anal, y expresa en ello la defensa estricta de su vida, como si su vida fuera un culo, y el culo algo nada mas que un aparato para cagar. ¡oh sagrado anillo de carne!

el mismo hombre, junto con su mujer rubia, gorda y desclasada, hablan en publico pero casi en silencio, como si se tratara de lo prohibido, acerca de la vida invertida de la vecina a la que no se le conoció nunca un novio/marido/fato. la complicidad entre los comensales, supongo, tratará de una de las más inveteradas estrategias de la resistencia borbónica en nuestras tierras. en un pais serio, mujeres invertidas como esa, se queman en la hoguera

 

elnico

 

 

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2 Responses to “postales de un domingo furioso”

  1. negro Says:

    como una brasa encendida este relato

  2. arielo Says:

    alucinante


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