Enciende los candiles

agosto 31, 2013

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Entonces el kirchnerismo saca a relucir su faceta más hermosa: aquella de los movimientos sociales que le dan forma, contenido y voz; esa característica que construyó audazmente, cuando veníamos de la sangre corriendo por el asfalto en el puente de Avellaneda, cuando parecía que la historia era historia. Y muestra el kirchnerismo su oficio de transformación cultural; la intensidad con la que ha encarnado las consignas que el movimiento nacional y popular venía gestando durante la resistencia que se abrió el mismísimo 24 de marzo de 1976. Porque nació de ahí. Del dolor profundo por los compañeros desaparecidos, pero levantando la alegría fija de esa juventud maravillosa, de esos jóvenes trabajadores, estudiantes, intelectuales… y de los obreros subidos al micro pidiendo por la vuelta de Perón.

Y muestra entonces el Kirchnerismo la valentía de reescribir la historia, de hacer de goma a los símbolos nacionales, y redefinir la palabra patria. Eso que antes estaba fijado en escudos militares, en hojas amarillas de libros de historia, y en grandes extensiones de campo, pasó a ser ese otro hermano latinoamericano, boliviano y peruano, paso a ser una mujer trabajadora, el pueblo en la calle, participando, discutiendo, disfrutando.

Entonces este peronismo del siglo XXI hace sonar sus músicas, las consignas del general aggionardas. Crea otras nuevas, crea, inventa, para no errar. Y llega a esa mezcla de columna política, y de hinchada de futbol, preñada de debate, de incertidumbres, de preguntas y de respuestas, de rostros comunes, pero muchos, diferentes, unidos en el destino. Es ahí donde gana. En esa colorida plaza plagada de mesitas con revistas desconocidas, de musiqueros harapientos, de adolescentes ataviados con pines del eternauta y pelos largos. Ese reverdecer del hippismo que convive con la rosca política y contiene también a grandes empresarios. Ese movimiento maravilloso que se animó a decir lo que estaba oculto, y gritó que el rey esta desnudo. Que generó agenda propiua, palabras nuevas, frases y rescató valores, viejos e inventó nuevos también.

Ahora, todavía persisten los cultores del silencio. Los que se guardan la palabra; los que muestran muchas imágenes pero esconden sus fundamentos; los que insisten con los espejitos de colores, con promesas vanas y cosas abstractas; esos a los que les cuesta mucho más la relación de las cosas y las palabras. Están estos también, si, en definitiva, los brujos que piensan en volver. Enciende los candiles.

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